miércoles, 13 de junio de 2012

Sobre el rescate y demás parches y milongas


Mira que no tenía ganas yo de enterarme de nada ni de hablar sobre rescates ni secuestros pero te acabas enterando de lo poco que hay que enterarse y hablando algo por ser el tema estrella de turno. No voy aquí a analizar nada ni perderme con datos que ni manejo ni quiero. Vamos a no perdernos, a tener claros los conceptos, las ideas y a hablar a la gente de una forma que lo entienda sin mayores malabarismos.

Muchas veces he recurrido a una imagen para hablar sobre medidas que se han tomado y esta imagen también me vale para exponer mi punto de vista sobre el rescate (la verdad es que es una imagen multiusos y por ahora no va a pasar de moda, ya os lo digo yo). Espero que se entienda la comparación. Voy a ello y me extenderé más escribiendo que si lo tuviera que contar hablando, pero bueno..:

Imaginaos que tenéis una tubería que recorre la casa y un día empieza a salir agua con fuerza por uno de sus puntos. De momento, corriendo le ponéis lo primero que pilléis, un trapo cualquiera por ejemplo. Bien. Está claro que sabéis que eso no va a resistir mucho, igual por tener prisas confiáis en que por unas horas eso baste y os vais. A vuestro regreso veis un pequeño charquito formado bajo esa tubería, no ha sido mucho, ha habido suerte. Tenéis tiempo ahora para ponerle otro apaño más duradero y pensáis en una cinta aislante con varias capas. Ya sé que todos los ejemplos son una chapuza, pero de eso se trata.

La presión del agua parece no ser demasiada y la chapuza aguanta, aunque ya vais pensando en una soldadura y más refuerzos.

La tubería es algo fundamental en la casa, lleva el agua que nos abastece día tras día, es como el sistema en el que vivimos (véase, el neoliberalismo, capitalismo salvaje o como se quiera llamar), en tanto en cuanto tanto el uno como el otro suponen un escenario, un estado de cosas con el que contamos y en torno al cual vivimos de un modo u otro. No me malinterpretéis, por favor, lo que quiero decir es algo así como que el sistema se puede entender como un escenario, un entorno, que tiene consecuencias en todos los ámbitos y que subyace en nuestras relaciones diarias (aunque a veces sea para ir contra él). Contamos con unas reglas de juego al igual que contamos con una tubería, de ambos nos olvidamos, porque no es algo que se vea (si pensamos en una tubería que vaya por la pared, por ejemplo), no es algo que palpemos directamente. Palpamos, sentimos y sufrimos sus consecuencias (por regla general, mientras bebo agua y me ducho sin problemas no pienso en el buen o mal estado en el que están las tuberías, ¿cierto?).

Bien, pues toda esa parrafada para acercaros la tubería como si fuera el sistema. Sigamos pues con la fontanería.

Ya tenéis presente el mal estado de la tubería y pensando en las causas concluís, no sin ayuda de expert@s, que se debe simplemente al paso del tiempo y que la tubería no es la adecuada, hace falta un cambio. Podéis frenar las fugas de la cocina con parches y mañana las del baño, pero en cualquier momento el agua puede hacer su estelar aparición por cualquier otro punto de la casa. Incluso puede que os pille soñando y cuando creáis estar oyendo el agradable sonido de las olas sobre la orilla del mar será gracias al flujo que se irá acercando a vuestra cama.

Está claro: hace falta un cambio de tubería. Hay que cambiar el sistema. Ya decidiréis por qué material en concreto os decantaréis, eso se irá viendo a medida que se vaya poniendo la nueva. Así es más fácil no equivocarse, pues a medida que saquemos la tubería vieja iremos viendo las carencias que tenía y las necesidades que ha de cubrir la nueva y además, no es cuestión de chasquear los dedos y que en cuestión de segundos tengamos la vieja tubería fuera y la nueva montada. No, lleva tiempo, así que, mientras sacamos la vieja tendremos tiempo de pensar en la nueva. Lo que está claro es que hay que cambiar la tubería. Ya, ya, ya lo sé... es costoso, tenemos que picar por toda la casa, necesitaremos la colaboración de tod@s l@s habitantes de la casa... lo sé, pero antes o después hay que ponerse a ello.  Bueno, también podemos ir tirando con parches y chapuzas, no es la solución, pero iremos tirando. ¿Hasta cuándo? Pues los parches serán cada vez más costosos, más extensos, más numerosos... supongo que se podrá tirar haciendo apaños hasta que la tubería entera se deshaga, explote, se destroce entera o hasta que haya una fuga demasiado grande para hacerla frente con un parche... en fin, cada un@ que imagine lo que quiera. Pero no me seáis mal@s y ponedme una tubería realista para el ejemplo, en principio todas las tuberías parecen resistentes y duraderas, pero acaso no existen l@s fontaner@s? Será por algo.

Al principio os decía que no quería perderme en datos, en comentarios y demás y cualquiera podría pensar que con qué cara entonces rechazo un rescate, un apoyo financiero, un préstamo a crédito o cualquier otra medida que mañana nos alegre el día: es simple, todas estas medidas son parches. Cuando no sean sólo eso, cuando no sean solo chapuzas, lo veremos claramente y no voy a quedarme sentada a esperar esa noticia, pero hay que darle tiempo al tiempo.

1 comentario:

  1. También hay la tercera vía, pensar en cambiar de casa, saludos.

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