Esta tarde pensaba ir a la manifestación "Si nos movemos, lo cambiamos todo". Sí me parece necesaria y motivadora pero... aún así no voy. A cambio escribiré un poco por aquí... más cómodo pero quizás, sólo quizás, con el mismo nivel de impacto.
Pues no voy porque hoy más que reclamar creo que hace falta bastante autocrítica. Será quizás sólo hoy... (mentira, llevo un tiempo ya con ello en la cabeza) pienso en si el problema no será que ese "que no, que nos representan".... no será que "sí, que sí nos representan"?
Antes de reclamar al resto hay que reclamarse a un@ mism@. Ya sé que se me pueden ir poniendo muchas pegas a medida que se va leyendo esto pero... allá cada cual, que cada un@ lo entienda como quiera entenderlo.
Tengo la sensación de que como sociedad estamos en un círculo vicioso que gira a una gran velocidad y que cada vez más está envolviéndolo todo, siendo muy difícil que quienes formamos parte de la rueda, aunque sea de forma periférica, podamos hacer mucho más que incidir en él de forma simbólica. Para pasar del círculo vicioso al círculo virtuoso algo externo ha de suceder, algún factor que hoy en día no está entrando en juego o esos intentos han de ser mucho más sólidos. Quiero decir que, en mi opinión, no basta con uniones temporales; no basta con uniones temporales, circunstanciales; no basta con tener intereses comunes; ya no basta con eso.
Parece claro que las religiones no están pasando por un momento álgido. Normal pero... junto con los aspectos negativos por los que se les pasa ahora factura... entiendo que también se han perdido los aspectos positivos y no veo algo que esté sirviendo de alternativa, algo que lo cubra. ¡Qué cosas digo! ¡A quién se le ocurre! pues sí, a mí. Será porque la educación, cristiana en mi caso, me facilitó en su día un entorno en el cual pude desarrollar habilidades sociales como hablar en público, empatizar, debatir, escuchar... hablar cuestiones que pudiéramos entender como filosóficas o plantearme dilemas éticos. Estará muy mal que lo diga y más que lo ponga por escrito, pero sin embargo es algo que valoro y que si bien hay algunas vías que inciden en todo ello... ni llegan a tod@s ni por supuesto ninguna es infalible (ni cualquier grupo religioso, ni curso, ni asignatura lo cubre sí o sí y es algo en constante evolución).
¿Qué quiero decir con todo esto? Pues supongo que ya alguna vez lo cité en alguna entrada y sigo pensando lo mismo: la mayor crisis que tenemos es la crisis de valores. ¿Dónde está la ética? Apurando un poco más... en este círculo vicioso en el que vivimos: el dinero, usando la precariedad, la ambición, la vanidad, el miedo, etc. se ha acostumbrado a conseguir que la ética agache la cabeza.
Ahí quería llegar.
Ya no basta con salir a la calle, no basta con reclamar, no basta con echar la culpa, no basta con ser un grupo loable, no basta con apuntar a ver las cosas desde otra perspectiva, etc. No basta. Ahora ya hay que hacer todo lo anterior pero además se requiere de una fuerte coherencia, unión y ética en el día a día.
Hace falta que l@s radicalistas sean protagonistas, caminen unid@s y con paso firme y por respeto el resto debe echarse a un lado, sin querer manejar según unos intereses propios, sin querer hacer valer sus fines concretos, sin reclamar que se den saltos donde cualquier pasito sería bienvenido.
Hacen falta personas creíbles, confiables, coherentes, que actúen conforme a una ética compartida. Personas que no "miren la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio". Cuando desde los movimientos se reniega de la figura del líder, hacen falta liderazgos fuertes, compartidos y hace falta que la sociedad en general deje de ser tan irresponsable, tan demagoga, tan infantil quizás.
Aún teniendo aseguradas unas condiciones mínimas, para actuar conforme a una ética hace falta tener valentía y en estos tiempos, cuando no se tienen ni esas condiciones aseguradas... la valentía queda relegada a veces a imprudentes.
Pues ahí es donde creo que estamos. La verdad... estoy por ponerme más a esto de profundizar en "radicalistas" o por dejar que el tiempo cure heridas, nos sorprenda o incluso largarme a otro país jeje.
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sábado, 27 de octubre de 2018
RADICALISTAS V
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domingo, 8 de abril de 2018
La política en el futuro
Vamos a soñar un poco el futuro, no como algo irreal, sino como un paso previo para ir poniendo los medios para que ese futuro vaya abriéndose camino si os parece.
Estaría bien que se generalizase el que cuando alguien acudiera a un parlamento prevaleciese la búsqueda del bien común, no la búsqueda del bien partidario. Estaría bien, ¿no? Para esto quizás tendremos que desterrar términos como el de "oposición", parece que ya la propia palabra te sitúa en una posición de confrontación y realmente no es así y si lo es puede ser simplemente para hacer valer una "marca" frente a otra o para que la gente no crea que todo es lo mismo (que tampoco lo es).
También en el futuro tendremos que haber avanzado en la metodología usada para las intervenciones, conseguir que lo bueno de las metodologías asamblearias alcance también esos ámbitos, es decir, que palabras como "consenso", "escucha activa", "compatibles"... pudieran tener un mayor protagonismo del que actualmente tienen, relegando igualmente a un segundo plano otras como "negociar", "partido", "izquierdas/derechas"... Remarcar lo que une y no la diferencia, avanzar sobre lo que existe acuerdo y que ese avance sea real, no sólo de palabra, para ello estarán las formas, las metodologías, las herramientas.
En el futuro conoceremos a las personas que salen en la tele, en los debates parlamentarios, y las conoceremos o podremos conocer no porque las hayamos perseguido para conseguir un autógrafo fugaz, sino porque tendremos una conciencia mayor de la necesidad de implicarnos en un activismo político y en el ejercicio continuado de nuestros derechos y deberes civiles y esas personas estarán accesibles gracias a unas prácticas de participación y transparencia que no serán puntuales. Y será por ello por lo que salgan elegidas, por ser depositarias de cierta confianza ganada personalmente.
En el futuro tendremos presente que no tenemos por qué defender lo indefendible, tendremos presente que más allá de nuestro equipo tenemos una responsabilidad personal y presente el bien común general, más allá del de nuestro entorno. Y no será esto algo exclusivo de las personas elegidas para trabajar como representantes, sino que será un sentir social, así pues seremos capaces de tener una mirada más global, no se votará según el bolsillo sino que se votará por el bien común, no por el bien de mi familia, ni la del pueblo donde vivo ni la ciudad ni el del país en el que nací. Simplemente porque si no es así no será entonces el bien común lo que prevalezca.
Igualmente las personas al hablar de política no usarán ésta para reafirmarse frente "al otro", no se dedicarán a comentar las noticias en el bar ni a satisfacer su ego exponiendo las últimas averiguaciones que permitan de vez en cuando sacar pecho a un equipo y de vez en cuando a otro. Comentarán en el bar o en espacios de participación política o donde quieran, las noticias, todas las que quieran, pero en búsqueda de la verdad, no la verdad que quieran oír o la que les venga bien para tener algo que arrojar cuando alguien enturbie dolosa o erróneamente el camino hacia el futuro que queremos.
En el futuro, la sociedad será más justa con las personas que se dediquen a la política porque se habrá conseguido que cada vez más esas personas sean dignas de confianza, se habrá conseguido que ni la tecnocracia ni el enchufismo ni el silencio ni la falta de escrúpulos ni la mediocridad sean las condiciones que más imperen para lograr una carrera exitosa, y no porque las personas vayan a ser mejores que las actuales sino porque la máquina, el sistema y la sociedad funcionarán mejor. Y se valorará el tiempo, la vocación, la experiencia y la formación que la política como cualquier otra profesión requiere, porque no será visto como un partido de fútbol, porque será un pilar fundamental en el avance de nuestra sociedad, una herramienta para crecer como personas.
En el futuro la lógica de la cooperación será la que impere, habiendo quedado bien entendida la lógica de la competición y usada ésta igualmente para avanzar como personas, como entidades independientes pero interrelacionadas. Para esto no se educará en el miedo sino que se educará para seguir soñando.
Ahora estamos en tiempos de transición, en el camino, y el camino seguirá y seguirá, lo importante es avanzar lo más acertadamente hacia el futuro que queremos y saber que si no compartimos la misma visión de ese futuro podremos encontrar unos mínimos compartidos que nos permitan dar los primeros pasos al menos. De momento esa visión global, ese cambio de paradigma... tiene puntas de lanza, algunas más notables que otras pero todas importantes, también todas con sus propios lastres pero aún así merece la pena valorar positivamente el protagonismo que está cobrando el llamado "movimiento feminista" y los avances del llamado "movimiento verde".
No dicto cátedra, así que está abierto a comentarios, ya sabéis.
Estaría bien que se generalizase el que cuando alguien acudiera a un parlamento prevaleciese la búsqueda del bien común, no la búsqueda del bien partidario. Estaría bien, ¿no? Para esto quizás tendremos que desterrar términos como el de "oposición", parece que ya la propia palabra te sitúa en una posición de confrontación y realmente no es así y si lo es puede ser simplemente para hacer valer una "marca" frente a otra o para que la gente no crea que todo es lo mismo (que tampoco lo es).
También en el futuro tendremos que haber avanzado en la metodología usada para las intervenciones, conseguir que lo bueno de las metodologías asamblearias alcance también esos ámbitos, es decir, que palabras como "consenso", "escucha activa", "compatibles"... pudieran tener un mayor protagonismo del que actualmente tienen, relegando igualmente a un segundo plano otras como "negociar", "partido", "izquierdas/derechas"... Remarcar lo que une y no la diferencia, avanzar sobre lo que existe acuerdo y que ese avance sea real, no sólo de palabra, para ello estarán las formas, las metodologías, las herramientas.
En el futuro conoceremos a las personas que salen en la tele, en los debates parlamentarios, y las conoceremos o podremos conocer no porque las hayamos perseguido para conseguir un autógrafo fugaz, sino porque tendremos una conciencia mayor de la necesidad de implicarnos en un activismo político y en el ejercicio continuado de nuestros derechos y deberes civiles y esas personas estarán accesibles gracias a unas prácticas de participación y transparencia que no serán puntuales. Y será por ello por lo que salgan elegidas, por ser depositarias de cierta confianza ganada personalmente.
En el futuro tendremos presente que no tenemos por qué defender lo indefendible, tendremos presente que más allá de nuestro equipo tenemos una responsabilidad personal y presente el bien común general, más allá del de nuestro entorno. Y no será esto algo exclusivo de las personas elegidas para trabajar como representantes, sino que será un sentir social, así pues seremos capaces de tener una mirada más global, no se votará según el bolsillo sino que se votará por el bien común, no por el bien de mi familia, ni la del pueblo donde vivo ni la ciudad ni el del país en el que nací. Simplemente porque si no es así no será entonces el bien común lo que prevalezca.
Igualmente las personas al hablar de política no usarán ésta para reafirmarse frente "al otro", no se dedicarán a comentar las noticias en el bar ni a satisfacer su ego exponiendo las últimas averiguaciones que permitan de vez en cuando sacar pecho a un equipo y de vez en cuando a otro. Comentarán en el bar o en espacios de participación política o donde quieran, las noticias, todas las que quieran, pero en búsqueda de la verdad, no la verdad que quieran oír o la que les venga bien para tener algo que arrojar cuando alguien enturbie dolosa o erróneamente el camino hacia el futuro que queremos.
En el futuro, la sociedad será más justa con las personas que se dediquen a la política porque se habrá conseguido que cada vez más esas personas sean dignas de confianza, se habrá conseguido que ni la tecnocracia ni el enchufismo ni el silencio ni la falta de escrúpulos ni la mediocridad sean las condiciones que más imperen para lograr una carrera exitosa, y no porque las personas vayan a ser mejores que las actuales sino porque la máquina, el sistema y la sociedad funcionarán mejor. Y se valorará el tiempo, la vocación, la experiencia y la formación que la política como cualquier otra profesión requiere, porque no será visto como un partido de fútbol, porque será un pilar fundamental en el avance de nuestra sociedad, una herramienta para crecer como personas.
En el futuro la lógica de la cooperación será la que impere, habiendo quedado bien entendida la lógica de la competición y usada ésta igualmente para avanzar como personas, como entidades independientes pero interrelacionadas. Para esto no se educará en el miedo sino que se educará para seguir soñando.
Ahora estamos en tiempos de transición, en el camino, y el camino seguirá y seguirá, lo importante es avanzar lo más acertadamente hacia el futuro que queremos y saber que si no compartimos la misma visión de ese futuro podremos encontrar unos mínimos compartidos que nos permitan dar los primeros pasos al menos. De momento esa visión global, ese cambio de paradigma... tiene puntas de lanza, algunas más notables que otras pero todas importantes, también todas con sus propios lastres pero aún así merece la pena valorar positivamente el protagonismo que está cobrando el llamado "movimiento feminista" y los avances del llamado "movimiento verde".
No dicto cátedra, así que está abierto a comentarios, ya sabéis.
martes, 17 de septiembre de 2013
¿Dónde están es@s parad@s?
Una pregunta que en los últimos tiempos he oído muchas veces
y formulada de distintas formas, "¿dónde están es@s parad@s?", la última vez hoy en una plaza del barrio de
La Elipa, en Madrid, donde con motivo de las fiestas se servía limonada gratis.
Se me ocurre que no es tan difícil comprender que aunque no
tengamos empleo no tod@s estamos inactiv@s. Que no tengamos trabajo remunerado
no quiere decir que no estemos ocupad@s. Sobre el papel vemos una gran cifra y
la misma palabra “parad@s”, nos engaña para creer que estamos desperdiciando
una fuerza bruta más fácilmente aprovechable que la de cualquier otro
colectivo. Igual tan sólo estamos buscando culpas donde no las hay.
Puede que es@s parad@s estén ocupad@s cuidando de nuestros
padres y nuestras madres, de nuestr@s herman@s, tí@s o niñ@s, aunque nadie les
pague e incluso nadie aprecie su tiempo; otr@s estarán ocupad@s efectivamente
con trabajo remunerado pero sumergido; otr@s... otr@s encerrados en sus casas
sin salir para no gastar ni la suela de los zapatos; l@s habrá que estén
pateando las calles en busca de cualquier oferta que la suerte les pueda
brindar; también están quienes invierten sus esfuerzos en más formación;
algun@s absorbid@s por un ciberactivismo voluntario; l@s hay que salen a la
calle a pedir; algun@s sufrirán una crisis personal sintiéndose inútiles;
también habrá parad@s que estén sirviendo limonada gratis, en éste u otro
barrio.
Ciertamente pueden estar viendo el partido, sea cual sea el
que se juegue hoy, puede que desde sus casas, en los bares como única “alegría”
que se pueden dar o a través del cristal del bar, de pie, en la calle.
L@s hay que intentan, por ejemplo, estos días dar solución
al intercambio de libros, subiéndolos a la red, con mercadillos de trueque, de
segunda mano... Por cierto, la falta de becas y recursos para la compra de
libros será motivo para que algun@s profesores no obtengan un resultado
satisfactorio cuando intenten hablar con un padre o una madre, pero pronto los
datos nos dirán que el fracaso escolar ha aumentado y lo ha hecho entre las
clases menos pudientes, clases en las que los padres y las madres se preocupan
menos de sus hij@s y no acuden ni siquiera a hablar con sus tutores y donde l@s
niñ@s son más vag@s, menos constantes y más callejer@s. Sin duda es cuestión de
la poca importancia que le dan al estudio, a la formación, debido a su escasa
cultura... no será el resultado del abuso y la ambición de las élites ni de la
dejadez del resto.
Tenemos parad@s que siguen en las plazas, en las
manifestaciones y también entre ell@s hay quienes buscan el camino que más les
convenza, por ejemplo creando una Asociación.
L@s hay que están mirando el mapa pensando en emigrar, la
“movilidad exterior” de toda la vida, según parece, para buscar trabajo en el
extranjero porque al menos si no lo encuentras fuera te sentirás más libre para
buscar en la basura o para hacer trapicheos que aquí aún adjudicamos a l@s inmigrantes.
Quizás estén “limpiando las calles” de es@s inmigrantes,
parad@s insatisfech@s, desocupad@s, sin
formación, son carne de cañón para los discursos xenófobos, que pronto
identifican a los supuestos culpables, dando salida a su agresividad y buscando
sentirse útiles e importantes para hacer de esta nación ¡Una, Grande y Libre!
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Unidad
viernes, 6 de septiembre de 2013
El Partido Popular, un mal alumno
Hace días que acabé de leer “Camino de servidumbre”, de
Friedrich A. Hayek, tenía interés en su lectura desde que empecé a oír algo
sobre los Chicago Boys. Quería leer algo de sus maestros, predicadores del
liberalismo, y elegí el citado libro. Me ha resultado muy interesante, pero
aquí quiero reproducir un par de textos que si yo fuera una fiel seguidora de
esta doctrina recaerían sobre mi conciencia como fallos bestiales a la hora de
poner en práctica la teoría que se supone que sigo, quiero decir, cualquier
partidario de las políticas del PP y sobre todo sus dirigentes, verán como
estos textos vaticinan su fracaso e inminente caída y entenderán que ni
siquiera atendieron a las lecciones de sus maestros, habiendo cruzado todas las
líneas rojas.
El primer fragmento lo encontramos dentro del capítulo en el
que trata sobre Los totalitarios en nuestro seno, donde Hayek analiza
los movimientos con tendencias totalitarias en Inglaterra y señala:
“ [...] Este movimiento, por lo demás, está deliberadamente planeado,
sobre todo por los organizadores capitalistas de monopolios, que son, por ello,
una de las principales fuentes de este peligro. Su responsabilidad no se reduce
por el hecho de no ser su objetivo un sistema totalitario, sino más bien una
especie de sociedad corporativa, donde las industrias organizadas aparecerían
como “estamentos” semi-independientes y autónomos. Pero son tan cortos de vista
como lo fueron sus colegas alemanes al suponer que se les permitiría, no sólo
crear este sistema, sino también dirigirlo durante algún tiempo. Las decisiones
que los directores de una industria así organizada tendrían que tomar
constantemente son de las que ninguna colectividad dejaría mucho tiempo en
manos de particulares. Un Estado que consienta el desarrollo de tan enormes
agregaciones de poder no puede soportar que este poder quede enteramente bajo
el dominio privado. No es menos ilusorio creer que en estas condiciones se
consienta a los empresarios gozar largo tiempo de la posición de favor que en
una sociedad en régimen de competencia está justificada por el hecho de ser
sólo unos cuantos los que alcanzan el éxito, en cuya persecución son muchos los
que corren los riesgos. No es para sorprender que los empresarios quisieran disfrutar
los altos ingresos que en una sociedad en régimen de competencia ganan los que,
de entre ellos, tienen éxito, y a la vez gozar la seguridad del funcionario
público”.
¿Os suena de algo eso de
“sociedad corporativa”?
El segundo fragmento pertenece al capítulo sobre Condiciones
materiales y fines ideales, en él este maestro del liberalismo advierte:
[...] Lo único que la democracia moderna no soportará sin
deshacerse es una reducción sustancial de los niveles de vida en la paz o, ni
siquiera, un estancamiento prolongado de la situación económica”.
Ahí queda.
jueves, 20 de diciembre de 2012
Historias de hoy en día
En una manifestación de sanidad donde la policía iniciase
cargas policiales... igual a algún asistente se le podría ocurrir llamar al 112
para denunciar que se está cometiendo un abuso por parte de gente uniformada:
de pequeñ@s nos enseñan que los “polis están para
defender a l@s buen@s” así
que no sería extraño pensar que los que reprimen son una especie de
infiltrados, impostores o que “se les ha ido la pinza”.
Supongo que desde el 112 la respuesta no sería muy
satisfactoria.
En esa manifestación pudiera ocurrir que de repente uno de
esos polis no tan buenos sufriera un paro cardíaco o algo similar. Entonces sus
compañeros pedirían ayuda de forma inmediata sabiéndose rodeados por personal
sanitario: de pequeñ@s nos enseñan que hay que
acudir al médico ante un problema de salud. Seguro que entre l@s asistentes en seguida alguien se acerca y tras un
breve reconocimiento determina que hay que llevarlo al hospital de forma
urgente pero dadas las restricciones para coger una ambulancia han de hacerlo
en un furgón de la policía. A pesar de las quejas del superior intentando
impedir ese uso privilegiado no permitido consiguen ponerse en marcha hacia el
hospital más cercano. Dado el cierre de hospitales y plantas en los mismos éste
ya no es tan “cercano”. Tenemos a un policía estable pero que ha de operarse
inmediatamente.
Supongo que en cuanto su mujer se acerque con la tarjeta
bancaria estará más tranquilo. ¡Qué cabeza la de este hombre, mira que olvidar
eso!
En la misma manifestación dos ocupantes de un coche se
encuentran sorprendidos por la misma. Impacientes por cruzarla empiezan a
lanzar improperios calentando aún más el ambiente. Queriendo abrirse paso y ver
el camino despejado, el coche acelera un poco y una persona que nada tenía que
ver con la manifestación, resulta levemente golpeada por la espalda. Tendrá que
acudir al hospital (esta vez sin la ayuda de una “lechera”) y se verán las
caras en un juicio que tendrá multitud de testigos pero no lo tiene muy claro,
porque era una manifestación “ilegal”: de pequeñ@s
nos enseñan que para resolver las diferencias no hay que acudir a la violencia,
sino a la justicia.
¡Qué mala suerte! Justo no se puede acoger a la exención del
pago de tasas judiciales. Es barrendero y siempre cumple con su deber quitando
todos los carteles de las calles, marquesinas, ascensores, fachadas y
cristales. Todos sin excepción, incluido aquel que ahora recuerda sobre la
manifestación en contra de las tasas judiciales. Lo dicho, ¡Qué mala suerte!,
tocará echar cuentas para ver si sumando algo de la pensión de la abuela (que
ya no le llegaba a ella y ahora menos) puede seguir pagando la hipoteca para
ver si dentro de unos largos años (sabemos que la justicia es leeeeeeeeeenta)
puede cobrar una indemnización....
El barrendero se lo piensa mejor, le reclama 20 euros al
conductor y se conforma con probar suerte jugando un décimo a la lotería. En
cuanto pueda solicitará el alta.
Voy a empezar a pensar que lo que está verdaderamente mal es
la educación que nos han dado. ¿O acaso es esto lo que quieren conseguir y por
eso l@s "profes", que no son tont@s,
se están ya manifestando también?
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